Una cadena de soluciones


1 Samuel 1

Ana no sólo quería un hijo para ella, sino que quería plantar una semilla en el templo. Su sufrimiento pasaba porque quería herencia, pero no era un pensamiento mezquino,  sino que ella quería que alguien de su casa sea parte de una nueva generación de hombres para establecerse la palabra y la visión para la nación.

El sacerdote Elí había visto a Ana en el templo llorando, pero él perdió su sentido de paternidad y no pudo entender que esta hija tenía un lamento genuino, estaba atribulada, pero la confundió con una ebria, esto pasa cuando la lámpara de la palabra y de la visión se comienzan a apagar para terminar perdiendo la sensibilidad, pero hay un remanente que está pidiendo hijos y tienen el deseo de plantarlos en la casa para la transformación de las naciones. No somos mezquinos, sino que perseguimos lo que el Señor quiere, establecer el Reino, que nuestra descendencias se paren cuando Dios los llame en el momento oportuno y estén listas para decir: Heme aquí. Que nuestros hijos sean la voz profética que establezcan una forma de gobierno y que barran contra toda la desidia de la religión, que rompan los moldes de la conformidad y sean luz para tiempos de oscuridad.

Ni Elí, ni Elcana comprendieron lo que Ana pedía y en cierta forma tampoco podían ayudarla, porque hay cosas en las que Dios permite que seamos incomprendidos, para que definitivamente entendamos que no hay salida si no viene de su mano. Es en ese proceso donde pueden venir propuestas, excusas, o lo que sea para que nos conformemos pero una persona de fe y que tiene un sentir genuino por hacer la obra de Dios sabrá sobreponerse a la opinión humana y esperar el tiempo oportuno.

Dios no sólo quería que Ana se sintiera madre, sino también necesitaba una mujer de propósito para que en su casa se levantara una nueva generación profética, no sólo que el Padre quiere responder tus necesidades sino que quiere usarte para traer soluciones generacionales en la tierra.

Ana comprendió que tenía que hacer un pacto con Dios, era la única manera en la que todo encuentre el cause perfecto. Lamentablemente muchas personas quieren soluciones a sus problemas pero no están dispuestos a darle a Dios lo que él necesita de ellos para que la obra en la tierra se extienda, para que el propósito continúe, él quiere establecerte en una cadena de soluciones, puede resolver lo tuyo pero lo importante es que estés dispuesto a resolver los asuntos que en el Reino están pendientes.

No sólo que Dios le dio un hijo a Ana, sino que también trajo una solución espiritual a Israel, si él quiere darte algo en este tiempo no solo será para levantarte y mostrarte; ni tampoco para que tengas un bienestar personal simplemente, sino que en sus planes está la idea de conectar soluciones para las naciones. No todo termina en tu vida, no todo es para ti porque si sino que detrás de ese milagro hay un completo plan de soluciones para otras generaciones.

Samuel cuando creció y tuvo la madurez necesaria escuchó la voz de Dios y ahí comenzaron a unirse las piezas de este propósito, una madre tuvo un hijo, luego ese hijo se convirtió en un profeta y luego toda una nación fue encaminada.

Hay caminos que parecen difíciles, dolorosos, donde te sientes incomprendido y por más que uno quiere librarse de las necesidades por sus propios medios nunca lo podrá lograr, porque sólo Dios tiene soluciones verdaderas ¿Estás dispuesto a entrar en la cadena de soluciones de la que Dios quiere que participes?


Daniel Monzón es apóstol en el Ministerio Jesucristo la Solución y otros ministerio. Es escritor, rector de EMYS (Escuela de Ministerio y Servicio) y brinda un discipulado apostólico en varias regiones del país que bendice a miles de personas.