Superando la tentación


La tentación se puede decir que es "la atracción a cometer un acto imprudente o inmoral”. Hay un gran problema cuando algunos piensan que es un asunto personal, que les pasa solo a ellos y ahí es donde pierden la batalla.

Las tentaciones pueden presentarse de manera distinta para cada persona. Algunos tienen problemas para controlar su lengua, en tanto que otros batallan con el impulso de usar drogas o de consumir demasiado alcohol. Muchos luchan una guerra secreta con sus apetitos sexuales. En muchos aspectos podemos ser tentados, pero el fin de todo es que nos apartemos del propósito que Dios tienen para nuestras vidas.

No importa con lo que estés luchando, tienes que saber que nos estás solo, que no eres la única persona que tiene dificultades para tomar decisiones correctas, en la naturaleza humana pecaminosa, siempre vamos a experimentar una persecución para caer. Aún cuando hay gente que no lo quiera reconocer la tentación siempre está presente, cuando lo decimos así parece que nadie puede tener victoria o que sería muy difícil superar todas esas pruebas, sin embargo, con la gracia de Cristo y con el Espíritu Santo podemos supera todas esas barreras, y no serán cuestiones para afligirnos cada día, sino que creceremos y el espíritu de victoria será poderoso en nosotros.

Cuando queremos luchar con nuestras propias fuerzas, estamos bajo presión, nos sentimos tensionados y atemorizados, pero si Dios forma parte de ese proceso, vamos a él, nos unimos a gente de fe que nos impulsen, nos haremos ágiles para sortear todos esos escollos que el enemigo quiere poner en nuestro camino.

El hecho que una tentación es un llamado a algo que nos pretende dar placer hace que la carne quiera alimentarse de eso, pero cuando nuestra vida ya no está dominada por esos impulsos sino que le dimos lugar a lo espiritual podemos ejercer dominio.

Siempre grafico con este ejemplo que escuché alguna vez, si tienes dos perros, uno blanco y otro negro, y te ocupas de alimentar bien a uno, en cambio al otro de vez en cuando lo le das algo de comer, muy poco agua y cuidado, el día que esos animales se enfrenten en una pelea va a ganar el que esté mejor alimentado, tendrá fuerzas para vencer a su oponente, la carne y el espíritu dentro nuestro podríamos decir que pasan por el mismo proceso, lo que nutramos más será lo que tendrá victoria en un enfrentamiento. Es tiempo que dejemos de darle lugar a la carne y dejar que nuestro espíritu crezca y se potencie en la palabra, la adoración y la oración, de esta manera nos afirmaremos en un estado firme y permanente de la vida de fe.

La raíz de este conflicto se llama pecado
Por naturaleza todos hemos nacido pecadores y estamos separados de la gloria de Dios. Tenemos un deseo interior de llevar nuestra vivir como queremos en lugar de hacerlo como Dios quiere. La única solución para esta separación de Dios está en su Hijo Jesucristo que murió en la cruz para pagar el castigo por el pecado y reconciliarnos a Dios, él nos dijo que es el camino la verdad y la vida, nadie puede llegar al Padre sino es por él (Juan 3:16; 14.6).

 

Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.  Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:22-23

Por medio de Cristo estamos muerto al pecado
Pasamos de muerte a vida, de estar muertos para la verdad ahora estamos muertos para el pecado, ya estamos llenos de vida por la Sangre de Cristo, y no hay razón alguna para que volvamos a esa vida triste y que no nos daba nada.

Muerto significa que el pecado ya no tiene poder para forzarnos a hacer o pensar nada (Romanos 6:1-3, 10-14). Por supuesto que el pecado todavía existe como influencia, pero su reinado ha sido destruido; tiene acceso a nosotros, pero no autoridad sobre nosotros.

El pecado no tiene mas dominio en nosotros
Somos libres para optar pecar o no, ya no estamos presos, ni esclavos de sus deseos, la palabra nos dice que En Cristo tenemos una vida nueva y un espíritu nuevo (2 Corintios 5:17). En él ahora tenemos la capacidad de elegir a quien ser obediente, antes la carne nos dominaba pero ya no es así.

Es importante que controlemos lo ilegítimo y siempre descansemos en la gracia del Señor, y si podemos mantenernos firmes en la palabra cada día seremos más fueres, mejores fundamentados para que en esos momentos donde el enemigo venga con fuerza en contra de nuestras vidas no nos pueda derribar.

Sabemos que Satanás jamás puede imponernos nada. Su poder se limita a la manipulación y al engaño (2 Corintios 11:3; Juan 8:44). Puede motivarnos y seducirnos a tener muchos deseos de hacer o decir algo que no corresponda, pero literalmente no puede forzarnos a hacerlo. Jesús dijo: "él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira" (Juan 8:44).
 
Cuando somos tentados podemos decir no, la decisión es nuestra. Siempre podemos hacer la decisión correcta, pensar mejor las cosas y no equivocarnos, ir al Señor y tener paz que él es nuestro defensor.


Ariel Monzón es pastor en el ministerio JLS centro, Tucumán. Predicador con una palabra de dirección y motivación. Es director de la Escuela de Ministerio y Servicio (EMYS), la cual tiene cientos de alumnos en Argentina y de influencia en otras naciones.