Exito que perdura


Efesios 5.20
dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Éxito
Mucha gente busca el éxito pero de manera equivocada, confundiéndolo con exitismo, es que esa idea de que todo tiene que venir de manera inmediata,  por ejemplo quiere poner un negocio y de un día para el otro hacerse millonario. Quiere encontrar en la iglesia en una reunión una solución a los problemas de cosas que hizo mal durante años. Quiere que su ministerio le funcione bien pero con alguien que le imponga las manos.

Un exitista está disconforme siempre, cuando recibe o no le responden como él quiere se ofende, deja todo, abandona en la primera dificultad, anda buscando algo en que pegarle, con que salvarse, pero el que verdaderamente quiere alcanzar éxito en su vida, entiende que hay cosas que pueden aparecer milagrosamente, pero que están tratadas en un diseño,  que vinieron de manera explosiva pero se vienen tratando con visión.

Una vez escuche como se cultiva el famoso ombú, durante cinco años está la semilla bajo la tierra pero un día, comienza a crecer, en todo ese tiempo no se vio nada, pero uno tiene la convicción que está, así es el éxito en Cristo, hay cosas que no se ven, pero sabemos que la estamos edificando en lo invisible, aún para nuestras generaciones.

Un exitista no edifica, no construye, es un nómade emocional y espiritual. Nunca encuentra su lugar en una ciudad, en un trabajo, mucho menos en la iglesia, porque todo lo que quiere recibir no lo quiere edificar, no lo quiere sembrar, sólo lo quiere recibir.

Cuando buscamos ser triunfadores en Cristo nos damos cuenta que las circunstancias no dicen quiénes somos, por el contrario vivimos y caminamos por fe, viendo lo que no se ve como si fuese. Construimos una vida para disfrutarla en cada paso que damos y para nuestras generaciones.  

Si vemos la vida de José en la Biblia notaremos que vivió de desgracia en desgracia aparentemente, pero todo eso edificó su lugar de gobierno que ocuparía tiempo después. Seguramente él no se daba cuenta de lo que estaba sucediendo y lo que sería el final de la historia, pero si estaba seguro del sueño que tenía. Parece incongruente la vida que llevó con el lugar que ocuparía, principalmente porque alguien que en esa forma de reino para ocupar un lugar de gobierno era preparado en las escuelas desde temprana edad, sin embargo, Dios preparó a José en su centro de educación y por lo visto aprobó todas las materias. Cuando Dios es el que te prepara serás el mejor en todo.

El apóstol Pablo le decía a Timoteo en una ocasión en una de sus cartas:
Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero. Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio. Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo. 2 Timoteo 1:8-9

El que verdaderamente quiere vivir el éxito en Dios sabe que pasará por momentos de dificultad, de sufrimientos, como lo llama el apóstol, pero son pasos nada más, no son finales sino medios para llegar a un fin de victoria y éxito en Cristo.

Jesús mismo nos dijo: En el mundo tendréis aflicción, esa palabra significa que en momentos te sentirás al parecer asfixiado, pero serán las pruebas que te calificarán para ocupar lugares de privilegio el día de mañana, tu experiencia y caminar en Cristo ayudará a generaciones a vivir en victoria. Recuerda esto tus circunstancias de hoy no son tu fin, tu vida en esta tierra será exitosa, porque aún de los malos momentos Dios hará salir enseñanzas y cosas que bendecirán la vida de muchos.
 
El exitista siempre abandona todo. Pero una persona que está edificando una vida de éxito, siempre continúa, nunca deja las cosas a medio hacer, hay gente que disfruta de la vida de manera pasajera y circunstancial, cuando las cosas están mal, en crisis desertan. Pierden, rompen todo. Nosotros seremos diferentes, no dejaremos nuestro lugar en la familia, en la iglesia, en los negocios ni en ningún lugar que sabemos que el Señor nos dio.

Hay principios que uno debe tener en cuenta para vivir una vida de éxito en lo que hagamos:

Primero es compromiso con Cristo.
Jesús no estaba compitiendo cuando dijo en Lucas 14:25-26, Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a 26 su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Simplemente les estaba enseñando que él tenía que tomar el primer lugar en sus vidas ¿Tienes un compromiso firme con Cristo? O ¿Eres de los que sólo buscan un poco de pan y unos peces en la necesidad?

Conoce a las personas que dicen: Me pelee con mi papá dejo la iglesia, me enojé con el líder no oro más, No me gustó lo que dijo el pastor no me discípulo más. No dejes tu lugar, sigue en el camino de Cristo y te irá bien. Toma un compromiso serio para los próximos años si hasta hoy no lo has tomado, y comienza a caminar en obediencia a su palabra.

Segundo es aceptar su voluntad
Dice la Biblia en Lucas 18:21-23, Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
El joven rico conocía la palabra, congregaba, estaba convencido que ahí estaba la vida, pero no la aceptaba la voluntad del Padre. Muchos aceptan a Cristo pero no aceptan toda la vida y el sistema de vida que Dios tiene para ellos. Si lo que piensas no está alineado al sistema de Dios va a producir una crisis.

Cuanta gente escuchamos decir: yo amo a Cristo, pero en el momento donde tienen que vivir y practicar su voluntad no están tan entregados. Amar incluye una aceptación completa de sus propósitos, y dejamos de lado ese pensamiento que nos hizo creer que vivir en sus diseños es difícil, triste, porque ya entendemos que este camino es edificar algo duradero.

 Hoy debes cambiar tu manera de pensar si es que aún no aceptaste la voluntad de Cristo en tu vida, es el momento indicado por tus generaciones en el que debes afirmarte en este camino y transitar con mentalidad de éxito aunque las circunstancias digan otra cosa. Entonces ahí podrás entender la dimensión de esa poderosa palabra del apóstol Pablo: dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

 


Ariel Monzón es pastor en el ministerio JLS centro, Tucumán. Predicador con una palabra de dirección y motivación. Es director de la Escuela de Ministerio y Servicio (EMYS), la cual tiene cientos de alumnos en Argentina y de influencia en otras naciones.