Dale a Dios primero


1 Reyes 17:8-16
Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Hay ordenes que vienen de Dios y es mejor no procesarlas tanto en el pensamiento humano, sino que simplemente hay que reaccionar. En el momento que le empezamos a dar lugar a los pensamientos terrenales podemos terminar contaminando una palabra que viene de lo alto y así terminar llenándonos de temor y dudas. Una mujer se encuentra con un hombre que le da una palabra para accionar de inmediato, no mirar las circunstancias que la rodeaban porque entraría a dudar de lo que tendría que hacer.

Por esa razón el profeta le dijo a esta mujer “Hazme a mi primero” no había ninguna razón para que esta viuda haga lo que dijo este hombre, sin embargo ella entendió que era un profeta y es ahí donde cambian todas las cosas, cuando aprendes a ver y oír las cosas con tus sentidos espirituales.

Esta viuda al recibir el pedido del profeta nunca dijo no, simplemente puso manos a la obra, sin pensar en las consecuencias, porque cuando uno sabe que Dios es el que habla, lo que viene es bueno, nunca podría ser algo malo. A la vista y a la razón de cualquier persona ella estaba acortando sus días de vida, pero no le importó, sino que hizo lo que tenía que hacer.

Muchas veces el Señor querrá tomar cosas de nosotros antes de que las procesemos para nuestras propias necesidades, porque él siempre puede darnos algo mucho mejor y duradero. Ninguna reserva personal podría ser tan importante como la bendición generacional de Dios para nosotros y nuestros hijos. Todo lo que le hayas dado a Dios en tiempo oportuno no quedará sin recompensa, solo espera, sigue moviéndote en fe, sigue amasando esa masa para ponerla al fuego, dale a Dios lo que él te dice que le des y vas a ver multiplicarse el aceite y la harina, nada escaseará, todo vendrá en abundancia.

Muchas veces no damos todo, pensamos que alguien se puede estar aprovechando de nosotros. Hay que superar todas las sospechas, porque lo que uno tiene en las manos de Dios alcanzará aunque parezca poco.

 


Ariel Monzón es pastor en el ministerio JLS centro, Tucumán. Predicador con una palabra de dirección y motivación. Es director de la Escuela de Ministerio y Servicio (EMYS), la cual tiene cientos de alumnos en Argentina y de influencia en otras naciones.