Buenas relaciones


Cuando algo de la palabra se revela es porque formó parte del conocimiento. Una revelación no siempre es escuchar mensajes nuevos, sino es entender algo que estuvo oculto a nosotros en la palabra, pero que un día se despertó. Si esto sucede se produce una bisagra en nuestras vidas, hay un quiebre en lo espiritual que termina afectando cada aspecto de nuestra vida.

Es necesario que se te revele que hoy en día las relaciones que manejes son las que pueden potenciar tu vida hacia lo mejor, o pueden hundirte en desgracias. Hay un punto donde tenemos que saber que no podemos ligarnos emocionalmente con todo tipo de gente. Una cosa es hablar con cualquier persona de temas comunes y otra es que todas tus conversaciones importantes sea con gente que no te bendice y no te edifica.

Si eres una persona de negocios, tal vez tengas que estar con personas que no son buenas, lo mismo con los compañeros de trabajo y estudio, las obligaciones te llevan a estar con ellos, pero no dejes que el espíritu que se manifieste en sus palabras te afecte. Si te rodean personas que en sus palabras hay esencia de pecados, dolores y corrupción debes cuidar tu corazón.

Dice la palabra: “Las malas conversaciones, corrompen las buenas costumbres” (1Corintios 15:33, énfasis mío)

La grandeza se logra en base de buenas relaciones. Todo lo que quieras lograr en el presente, futuro inmediato y lejano tiene que ver con gente. Jesús supo desde un primer momento que tenía que fomentar buenas relaciones con sus Discípulos para cumplir su propósito. Él necesitaba gente.

Jesús estableció vínculos que se transformaron en cadenas de productividad a lo largo de los siglos. Nosotros somos frutos de las buenas relaciones que Jesús comenzó. ¿Que hubiera pasado si no lo hubiera logrado? ¿O se hubiera conectado mal con personas improductivas que no quisieran cambiar. Que deseaban seguir pronunciando sus pecados?
Debemos transformarnos en selectivos a la hora de conectarnos con las personas. El hombre funciona por memética que es lo mismo que la genética, pero mental, es decir funcionamos por imitación.

Lo que escuchamos es lo que nos alimenta, es por eso que tienes que separar las palabras que llegarán a tu espíritu, escucha todo pero sólo reten lo bueno.

Debes aprender a forjar relaciones:
• Inteligentes.
• Sanas.
• Provechosas.
• De fe.
• Libres de culpa.
• Que te animen.

“Tu nivel mental depende del tipo de relaciones que tengas”.

Jesús, me podría decir alguien, se juntaba con pecadores y gente que no era muy buena, es verdad, pero él nunca se dejó influenciar por ellos, al contrario, donde él estaba había una transformación sustancial del entorno. Es tiempo que la gente que te rodea comience a ser influencia por tu espíritu y ya no dejes que ellos afecten tu vida. El Señor es tu guía y tu fortaleza.

Vamos juntos a la cima!!

 


Ariel Monzón es pastor en el ministerio JLS centro, Tucumán. Predicador con una palabra de dirección y motivación. Es director de la Escuela de Ministerio y Servicio (EMYS), la cual tiene cientos de alumnos en Argentina y de influencia en otras naciones.