Venciendo la carne


Romanos 8
Los que andan en la carne son aquellos que le dan rienda suelta a todo lo malo en su vida, no significa que los que tomaron la decisión de andar conforme al Espíritu no sean tentados y no tengan ninguna lucha con las tinieblas, sólo que tomaron la firme decisión obedecer al Señor, esa es la diferencia.

Todo es una cuestión de decisión, esto consiste en elegir que deseos seguir, y eso determina como será la calidad de vida que tendrás.
Tienes que tomar una medida vital si estás envuelto en algún pecado, todos esos  deseos que te impulsan a la fornicación, al chisme, al adulterio, a la ira, a la soberbia, a la venganza o raíces de amargura es lo que no te deja vivir en orden con Dios y por lo tanto traerá consecuencias de destrucción. Desobedecer esos deseos y escuchar lo que dice el Espíritu y serle sumiso a él en cambio hará que seas una persona feliz y plena.

Para que esos deseos de la carne no crezcan no hay que alimentarlos. Escuché una vez esta comparación: si uno tiene un perro blanco al que no se le da de comer, y otro negro al cual se alimenta siempre, el día que estos peleen ¿quien crees que ganará? Seguro que lo hará el que esté mejor alimentado. Así es la guerra en nuestra interior, la gana el que esté mejor alimentado, por tal motivo es necesario que cortes todo suministro que fortalezca tu carne. La televisión, amigos, revistas, internet, todo aquello que le de energía a la parte llena de perversión y hay que comenzar a darle lugar a la palabra, a los amigos de la fe, a la Biblia y todo lo que sea útil para que el Espíritu tenga mayor influencia y autoridad en tu interior.

Es vital para los días que vienen que tomes una decisión, que te afirmes y camines en obediencia porque eso le agrada al Señor.
Hoy decide darle lugar en tu cámara secreta al Espíritu Santo, ahí debes confesarte, entregarte para que él comience a obrar en las áreas de tu vida que te han sido imposible vencerlas hasta hoy, porque en tu intimidad es como ganarás las batallas en público, él te guiará a la verdad y a la justicia para que seas un hijo de Dios bendecido.

Tienes que oír la voz de Dios, te guiará para que te apartes de los deseos de la carne, serás un vencedor, aumentarás tu fuerzas y no cederás ante las tentaciones, sino que cuando ellas vengan saldrás airoso y no tendrás de que lamentarte porque caminarás en justicia.

Al no proceder mal en tu vida irás viendo una cosecha de vida, paz y abundancia, así será tu recompensa, lamentablemente mucha gente no tiene paz y acusan a muchas personas o cosas que pasan a su alrededor pero la verdad es que están débiles en su fe, y los deseos los asfixian. Por todo esto es tiempo que decidas bien y lo hagas pronto.

Una de las cosas que debes hacer de ahora en más que tomaste la decisión de vivir en la bendición y la obediencia es ir a la oración, porque así puedes hablar con Dios ser sincero y entregar tus luchas internas para ser un vencedor. Lo segundo es ir a la palabra, este es tu alimento que te va a fortalecer en tus momentos de debilidad, vendrá a tu mente lo que el Señor dice y te sentirás fuerte. Lo tercero que debes emprender es: una vida de compromiso con el servicio y el evangelio. Dedicarte a bendecir a las personas, a predicar el evangelio, a levantar a los que hoy estén caídos será parte de la transformación que tu vida experimentará y recibirás cosechas de bendición que alcanzarán para tu vida y serán transferidas sobre tus generaciones.


La profeta Alicia Leguiza de Monzón, es autora, tiene una amplia trayectoria en el liderazgo, dedicó años de su vida a entrenar maestros de la palbara de niños, acompaña a la tarea apostólica a su esposo, con el cual brindan cobertura a un amplio grupo de iglesias.