Puertas nuevas


Marcos 2
2  Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.
2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.
3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones:
7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda?
10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):
11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.
12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

Todo impedimento en el mundo natural para las personas de fe no son barreras, sino que son pruebas. La esencia de una barrera es frenarte y ponerte un límite, la de una prueba es la de promocionarte. Una barrera no contempla una discusión, pero una prueba quiere ser refutada. Alguien que está convencido de lo que puede lograr en el Señor entiende muy bien estas diferencias.

Estos hombres dice la palabra, no podían acercarse a Jesús por una vía para gente normal, así que decidieron hacerse uno nuevo donde nadie lo podía imaginar. La fe activa tu imaginación, lo que ven tus ojos no es lo mismo que percibe tu espíritu, lo que unos dicen que es un límite y una tapa, alguien de fe ve una puerta, una entrada, una posibilidad a cosas mayores.

La fe es para romper, para salir de lo común y corriente, para llegar a lo que te has propuesto. Ahora mucha gente busca a Jesús pero inmediatamente ve una imposibilidad y empieza a llorar y a decir: El no tiene tiempo para mi, nunca me atiende, siempre está ocupado con otros, pero cuando alguien está convencido de algo no se detiene, va más allá, quiere algo y si es necesario romper un techo lo rompe, si es necesario saltar, salta, porque una convicción genera alternativas.

Muchas personas dicen: si es de Dios todos los caminos se van a abrir, y más que una convicción de fe es un conformismo. La fe también dice todos los caminos se van abrir, pero también en los techos si es necesario. La fe no significa que no habrá obstáculos sino que tendrás claridad y sabiduría para saltarlos.

Anímate si viste barreras, porque no lo son, simplemente son pruebas, levántate en fe para saltar a los techos que sean necesarios para ver tu milagro. Quizás algunos se burlen mientras estás subiendo, otros te ignoren pero pronto empezará a bajar ese paralítico para encontrarse con Jesús, lo que estaba inmóvil comienza a recuperar vida, lo que no podía caminar toma la iniciativa de dar nuevos pasos. Desata la inteligencia y la creatividad, comienza a ver puertas donde hoy hay techos.


Daniel Monzón es apóstol en el Ministerio Jesucristo la Solución y otros ministerio. Es escritor, rector de EMYS (Escuela de Ministerio y Servicio) y brinda un discipulado apostólico en varias regiones del país que bendice a miles de personas.